Experiencias de Voluntariado


Nepal, o cómo ir a ayudar y salir ayudado.

Autor/a
Jesus Barroso
País
Nepal

Es una experiencia de Jesus Barroso

¿Cuántas veces has escuchado aquello de "el tiempo pasa volando"? Escribo esto desde la sala de espera del aeropuerto de Katmandú y, sinceramente, no sé dónde se han quedado los últimos 24 días que he vivido. Esta experiencia ha sido como un flash: fugaz, sí, pero también muy intensa. He quedado cegado con la amabilidad de la gente, con el esplendor de la innumerable cantidad de templos, con la -porqué no decirlo- bulliciosa y estresante ciudad y con su opuesto contraste de la naturaleza del resto del país; pero, sobre todo, he quedado totalmente obnubilado con la forma de ser, la felicidad, el compañerismo, la sinceridad y la más pura bondad de los niños y niñas del Himalayan Komang Hostel que he podido conocer gracias a la colaboración y ayuda ofrecida de Tumaini -la organización con la que fui-. Valores que me han hecho experimentar en su total esencia y naturaleza, muy codiciados en occidente, pero no tan fácilmente vislumbrables.
Recuerdo el momento en el que puse mi primer pie en tierra nepalí: quedé alucinado con la estatua de Buda que vi nada más bajarme del avión, sin saber que, seguramente, mañana cuando llegue a España me sienta extraño cuando camine por la calle y no vea ninguna. Me encontraba temeroso por ser la primera vez que salía de Europa, que viajaba sólo y que hacía un voluntariado, pero a la vez cargado de ganas de aprender y de ayudar. La verdad es que llegué de rebote a este proyecto de Tumaini, sin haber oído hablar de él y tras haberlo elegido un poco a ciegas, pero ahora no puedo estar más contento con lo que el azar me ha deparado.
Haré un punto de inflexión que creo necesario, ya que sé de primera mano que hay mucha gente en esta situación. "Me encantaría hacer un proyecto de este estilo, pero no tengo a nadie con quién hacerlo"; "si voy sin nadie, me voy a sentir muy solo y deprimido"; "no sabré desenvolverme en una vida y cultura tan diferente a la de aquí"; "mi inglés no es bueno y, por tanto, no puedo viajar solo"; y un sin fín de excusas más. Pues bien, habiendo realizado este proyecto solo, sin prácticamente coincidir con ningún voluntario más, he de decir que este hecho ha sido toda una suerte y no puedo recomendar más vivir esta experiencia solo. Un proyecto de este estilo te impregna en la cultura local y te permite abrirte más de lo que estamos acostumbrados en el ámbito social, dejando de lado los miedos y convirtiéndolos en ganas y energía. Si viajas con alguien que conoces, siempre vas a estar más pendiente de esa persona y no vas a tener una actitud tan sociable porque ya tienes a alguien contigo y "no lo necesitas". En cambio, viajar solo en este proyecto te supone todo lo contrario y, sinceramente, la evolución y el cambio que notas como persona es brutal.

*** Podéis terminar de leer mi experiencia en https://viajestumaini.blogspot.com.es/2017/11/carta-de-jesus-desde-el-aeropuerto-de.html

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