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Acabar con los estigmas de la menstruación: hablamos con las directoras de La Caravana Roja y Period Spain

28/05/2021

Con motivo del Día de la Higiene Menstrual, que se celebra este 28 de mayo, te traemos una entrevista con Lola Herandez, directora de la Caravana Roja, e Ines Ylla, cofundadora de Period Sapin, con quienes hemos hablado acerca de pobreza menstrual, ciclicidad, tabús... y otras cuestiones fundamentales para comprender la importancia de esta fecha en la construcción de una sociedad más igualitaria y habitable para todas. 


El 28 de mayo se celebra el Día de la Higiene Menstrual, creado para recordar que aún exiten numerosos tabúes y estigmas que rodean a la menstruación y que conllevan un aumento de la discriminación a mujeres y niñas en todo el mundo. Desde lo relativamente sutil (o mejor dicho, menos evidente) como la patologización de la menstruación, la terminología negativa o eufemística, la presión por ocultar y hacernos sentir vergüenza y asco de nuestra sangre, la imposicón de unos ritmos que no nos son propios, el abuso de fármacos incluso en casos para los que existen alternativas más saludables y, sobre todo, que tratan la raíz del problema y no solo sus consecuencias... hasta cuestiones más evidentes que atentan de forma directa contra los derechos humanos como son la exclusión, la discriminación y el maltrato. Entre las problemáticas que tratan de señalarse en esta fecha, destaca la llamada pobreza menstrual, algo que suele parecer ajeno y lejano en la sociedad española pero nada más lejos de la realidad. Según el estudio 'Equidad y Salud Menstrual' en España 2 de cada 10 mujeres han tenido dificultades económicas para comprar productos sanitarios para la menstruación, productos que además en nuestro país tienen un 10% de IVA, en lugar del 4% propio de los artículos de primera necesidad (como deberían ser considerados estos). 


La falta de concienciación y educación menstrual dificulta el avance social en este ámbito y es en realidad una de las causas directas por las cuales se extienden y perpetuan los estigmas y tabús que conducen a consecuencias perjudiciales de toda índole (psicológicas, físicas, sociales, económicas...). Para conocer más sobre la importancia de visibilizar el ciclo menstrual y los problemas que entraña no hacerlo, os traemos esta entrevista con Lola Herandez, psicóloga y directora de La Caravana Roja, e Ines Ylla, ingeniera y cofundadora de Period Sapin (Period Movement). 


Para quienes no os conozcan, ¿qué son La Caravana Roja y PeriodSpain y qué hacéis?

L: La Caravana Roja es una asociación y un movimiento de cultura menstrual cuyo trabajo principal es desmitificar el tabú de la menstruación y promover el ciclo menstrual como una guía de autoconocimiento, de autocuidado y de promoción de la salud. En este sentido, nuestras líneas de trabajo son la educación menstrual y la difusión de la cultura menstrual a través de talleres, jornadas, seminarios... Y también realizamos acompañamiento individualizado para mujeres que quieren explorar su ciclo menstrual más en profundidad o que presentan alteraciones ginecológicas, tratando de explorar sus ciclos para averiguar cual es el origen de este malestar y cómo se manifiesta.


I: Period.org es una organización internacional sin ánimo de lucro, creada en 2016 por Nadya Okamoto, una crack de tan solo 16 años. Period hoy es un movimiento impulsado por 600 grupos de jóvenes repartidos por todo el mundo que luchamos para acabar con la pobreza y el estigma menstrual. Nosotras creamos Period Spain en plena pandemia con el objetivo de contribuir a mejorar la salud menstrual de las mujeres en riesgo de exclusión social, cuya situación ha empeorado con la crisis del Covid.


Lola, has mencionado la educación menstrual como una de vuestras líneas de trabajo, para quienes no estén muy familiarizados con esta educación, ¿podrías contarnos brevemente en qué consiste?

L: La educación menstrual podemos decir que es el campo relacionado con el plano educativo que se enfoca en la menstruación y en el ciclo menstrual como un camino o como una guía. Dentro de la cultura menstrual, nosotras al explorar el termino, que es un termino no muy conocido, decimos que este campo de conocimiento abarca tanto las experiencias como la información y la sabiduría relacionada con el ciclo menstrual, y que se puede aplicar a diferentes campos: la educación, el arte, la salud, la psicología… la idea principal es que la educación se puede llevar a diferentes planos para, sobre todo, trabajar la prevención y la promoción de la salud e ir derribando los tabúes y mitos asociados a la menstruación y promover que el dolor menstrual no sea algo normalizado en la sociedad. Nosotras le ponemos mucho énfasis al aspecto educativo, al divulgativo y también al de la difusión, a poder democratizar el acceso a estos contenidos de cultura menstrual para que haya información y empecemos a plantearnos cosas que otras veces no nos habíamos cuestionado, por ejemplo, dentro de la parte educativa si que se explica a veces, pero no hay información de lo que significa ser cíclica en esta sociedad, y tampoco ser cíclico, porque también nos dirigimos hacia los chicos adolescentes para que también tengan información sobre ciclo menstrual.


Respecto a los tabús que acabas de comentar, ¿de qué forma o en qué medida piensas que estos tabús dificultan que avancemos como sociedad hacia una mayor conciencia colectiva de la menstruación?

L: Los tabús, desde mi punto de vista, son el resultado de una socialización de genero y forman parte de una serie de mandatos. Lo que pasa es que vivimos en un sistema patriarcal que tiene diferentes estrategias para ejercer distintos tipos de sometimiento y control, y uno de ellos es a través del cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Entonces, que la menstruación sea un tabú no es algo casual, si no que tiene un peso simbólico, cultural, que pretende precisamente desconectarnos de nuestro cuerpo, de nuestro útero, de nuestra ciclicidad, para desvincularnos de este poder, del poder de ser cíclica. Esto sucede porque vivimos en un sistema patriarcal lineal que no respeta los cuerpos cíclicos, los ritmos cíclicos y que pretende que estemos siempre con la misma sintonía. Si pensamos cuantas veces durante la vida menstrua una mujer (en tiempo el equivalente a entre 6 a 8 años enteros) y contabilizamos las veces que este tabú genera un rechazo con respecto al propio cuerpo, esto, desde mi punto de vista, es algo muy alarmante porque al rechazar nuestra sangre menstrual y nuestro proceso menstrual, cuando nuestro cuerpo manifiesta un dolor en relación a la menstruación no le prestamos atención o lo normalizamos, y por ende se normaliza el tabú de que la menstruación es dolorosa cuando en realidad no tiene porqué ser así.


Efectivamente, socialemte tenemos ampliamente aceptado que las menstruaciones sean dolorosas cuando a priori ya está demostrado que no deberían ser algo doloroso.Ya metiéndonos un poquito más en el día por la higiene menstrual, ¿qué es la pobreza menstrual? ¿Y por qué es importante que exista un día de la higiene menstrual (incluso en países supuestamente “desarrollados” como España)?

I: La pobreza menstrual es carecer de los recursos para poder tener tu menstruación en las condiciones higiénicas necesarias. Significa tener que elegir entre comprar arroz o comprar compresas. En España, el 20% de las personas menstruantes están en riesgo de vivir una menstruación antihigiénica. Hay quienes no pueden gastarse lo que no tienen, por lo que recurren a otros métodos para gestionar su sangrado, utilizando cartones, periódicos, papel higiénico... ¿te imaginas usar un cartón, un periódico o un calcetín en lugar de un tampón, una compresa o la copa? Nosotras desde Period Spain hemos lanzado nuestro primer crowdfunding para poner fin a la pobreza menstrual: #StopPobrezaMenstrual con el reto de sacar de esta situación a 500 mujeres dándoles productos menstruales gratuitos al menos durante un año.

Y días como este son importantes para incidir en la necesidad de cambiar la legislación y que el Gobierno de España tenga una estrategia para erradicar la pobreza menstrual, eliminando los impuestos a los productos de higiene menstrual y ofreciéndoles a través de un proceso de reembolso productos menstruales gratuitos a los colectivos más vulnerables.

L: Podríamos decir que al hablar de pobreza menstrual ponemos como el foco, la atención, en que hay muchas mujeres en el mundo en diferentes territorios que a día de hoy no tienen acceso a productos de recogida de la sangre menstrual o a instalaciones para cambiarse y que esto supone un problema puesto que no pueden acceder a servicios educativos, de trabajo, o también porque son discriminadas dentro de sus comunidades o en los lugares donde están. Y poner el foco aquí también hace que ampliemos la mirada porque podemos dar por supuesto que todas tenemos acceso a x productos o que todas tenemos acceso a un baño donde cambiarnos cuando no es así y más cuando hay mujeres que viven en situación de calle.

Y hablamos también de este asunto cuando ponemos en cuestión los precios a lo que se están vendiendo los productos para la recogida menstrual y la dificultad a su acceso para tantas personas, aunque desde un tipo de sociedad o desde determinados niveles económicos podamos creer que ese acceso es fácil, no todas las realidades son las mismas. Nosotras desde la caravana roja incidimos mucho en esta idea, en la importancia de este asunto para democratizar el acceso a la cultura menstrual, a la educación menstrual, a los productos de recogida… entonces cuando hablamos de pobreza menstrual, podemos decir que ponemos conciencia aquí, en estas otras realidades que se dan. Y a la hora de poder visibilizar este aspecto, creemos que es importante el que esto sea un trabajo diario y continuo. Los días clave como este son importantes para ayudar en la visibilización de estas problemáticas y llegar a más gente, pero desde nuestro punto de vista consideramos que es muy importante hacerlo de manera diaria, continua y alargada en el tiempo porque es todo un proceso. Desmitificar el tabú de la menstruación generalmente no es fácil porque llevamos muchos años de historia patriarcal en nuestros cuerpos, lo que supone ir poco a poco desarticulando este entramado para que se pueda convertir en otra cosa.



¿Ha afectado la pandemia de alguna manera al tema de la menstruación y de la pobreza menstrual?

I: 
Si, la organización sin ánimo de lucro Oxfam Intermón ha alertado de que el impacto de la covid-19 en España podría dejar a un millón de personas más por debajo de la línea de pobreza - 790.000 en pobreza severa -, lo que supone que cerca de medio millón de personas más se encuentren en riesgo de sufrir pobreza menstrual en nuestro país.


L: Desde mi punto de vista, sí, ha habido un efecto en el ciclo menstrual, aunque esto depende mucho de la realidad de cada una. Ha habido mujeres que nos han transmitido que han sufrido mayores periodos de estrés, de tensión, por el cambio, por la situación, quizás por la pérdida de trabajo...y todo esto genera una serie de consecuencias y el ciclo menstrual es una guía: cuando pasa algo a nuestro alrededor el ciclo se ve afectado también, y esto ha tenido su repercusión. Por otra parte, hay otras mujeres que han podido bajar el ritmo de trabajo, han podido estar más en sí mismas, más en un movimiento interno, entonces esto también ha facilitado el abrir este proceso de acercamiento al ciclo menstrual precisamente porque ha habido una necesidad de mirar más adentro.



¿Qué podemos hacer como sociedad para fomentar esa conciencia menstrual?

L:
Depende de la realidad de cada una, del proceso propio en el que estamos. Hay que empezar a hablar, en nuestros círculos cercanos o los que tengamos a disposición, sobre menstruación y sobre ciclos menstruales de manera abierta, esto ya genera un efecto, porque por ejemplo una mujer que tiene un proceso largo o más avanzado en relación con su ciclo, puede dar por hecho que el resto de la sociedad también lo tiene y eso no es así. El hecho de hablar con otras amigas, otras compañeras, otras personas sobre menstruación ya genera una apertura. Luego también con las niñas y adolescentes que tengamos a nuestro alcance: si pensamos en la llegada de una primera menstruación, el poder tener una referente ayuda mucho a luego transitar por ese proceso. Y además de eso, depende de nuestros ámbitos de trabajo, por ejemplo, si trabajamos en un colegio, o en un hospital, el empezar a visibilizar el ciclo menstrual dentro de nuestros campos de trabajo, a través del activismo, ya es todo un logro. También a través del arte. Pero para mí, el primer acto revolucionario es empezar por una misma, el empezar a tomar contacto con el propio ciclo, con la propia ciclicidad, más allá de menstruar o no.


I: Existen varias vías, y todas ellas deberían transitarse, algunas son de impacto directo como el reparto de compresas, tampones y copas menstruales -igual que se reparte el arroz y la leche- otras serían las de impacto indirecto, es decir, educando para combatir el analfabetismo menstrual y, una tercera forma, por medio del cambio sistémico, con políticas como las que señalabamos antes, que acompañen este proceso.


Como vemos, los problemas derivados de los estigmas y la desinformación entorno a la menstruación, siguen aún muy presentes y enraizados en nuestra sociedad. Sin embargo, en cierta forma, en muchos lugares del mundo estamos asistiendo a una especie de despertar colectivo sobre la importancia y el poder de la menstruación así como de nuestra ciclicidad. Cada vez existe un movimiento más fuerte de asociaciones, colectivos, y ONGs, como la Caravana Roja y Period Spain, que se están organizando para difundir y concienciar sobre cultura menstrual, desmitificar el tabú alrededor de esta y hacer más accesibles los productos de higiene menstrual para todas.

Si a ti también te gustaría formar parte de alguna organziación relacionada con esta labor, te animamos a buscar opciones de voluntariado a través de nuestra plataforma, a informarte de si las organizaciones con las que colboras o que operan donde vives (comedores sociales, parroquias, centros cívicos...) realizan labores de concienciación y de reparto de artículos higiénicos, y si no lo hacen, lanzarte tu a proponerlo, a compartir este contenido y hablar de este tema en tus círculos cercanos, en tus redes o allá donde creas que este mensaje puede ser de utilidad. 


Patricia Martínez Aparicio, equipo de Hacesfalta 


*Links a las webs y RRSS de estas organizaciones:


Web de La Caravana RojaFacebook de La Carava Roja, Instagram de La Carava Roja


Twitter de Period SpainInstagram de Period Spain


 


 


 


 

Hacesfalta.org Fundación Hazloposible | secciones: Voluntariado

 

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