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¿Qué le dirías a tu Yo del Instituto?

19/09/2017

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¿Te acuerdas de tus tiempos del instituto? Acuérdate de lo que pesaba la mochila llena de libros, de lo bien que te lo pasabas con tus amigos en el recreo y de los mensajitos en papeles doblados en clase.


Seguro que estabas deseando llegar a casa para contarle a tu mejor amiga, por teléfono –el fijo, por supuesto- cuánto te gustaba ese chico o ponerte a jugar a “la Play”, ¿lo recuerdas?


Los tiempos han cambiado y las tecnologías han evolucionado a la velocidad de la luz. Sin embargo, hay sectores que aún deben evolucionar mucho, entre ellos, el de la Educación.

Matemáticas, Lengua, Ciencias, Historia… materias básicas para tener una base sólida de conocimiento que, en la mayoría de los casos, se aprendían a base de “hincar los codos” y hacer interminables ejercicios en casa.


ODS 4. ¿Qué entendemos por una Educación de Calidad?

Como decimos, aún queda mucho por hacer, pero parece que el mundo educativo está viviendo el principio de una gran transformación. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS) abogan en su cuarto epígrafe por una Educación de Calidad. Pero ¿qué es una Educación de Calidad? Desde luego cada vez son más los profesionales del ámbito educativo que apuestan por metodologías innovadoras, basadas en la experiencia y en la práctica, que huyen de las montañas de deberes y trabajan para que los niños y jóvenes aprendan nuevas habilidades y competencias que les preparen de cara a su futuro, profesional y personal.


En Hazloposible hemos hablado con Simón Menéndez y Maira Cabrini, de Ashoka, y nos comentan que, desde el punto de vista del ODS 4 y de la educación en general, lo que les motiva “es que todas las personas – sobre todo los niños y niñas– tengan la posibilidad de aprender y tener acceso a las competencias que les permitan ser “agentes del cambio”. Es decir, que les permitan prosperar en un mundo cada vez más cambiante y más complejo, y que puedan ser proactivos, solucionadores y contribuir a la sociedad de una forma positiva y sostenible”.


Son habilidades que, sin duda, todos hemos tenido que desarrollar en nuestros puestos de trabajo y que, estamos seguros, te hubiera encantado aprender en el colegio o en el instituto.


Voluntarios que se convierten en referentes

Además, por supuesto, de la extraordinaria labor que cada día hacen los docentes, una de las maneras más eficaces de poner en práctica este tipo de metodologías, basadas en la práctica, es a través de los programas de Voluntariado Corporativo. Profesionales de empresas con una serie de Skills se convierten en un referente positivo para los chicos y chicas, motivándoles y ayudándoles a crecer en sus habilidades. Además, los niños aprenden lo importante que es colaborar con otros; “Cuanto antes se empiece a entender el valor de ser voluntario, de aportar tu talento, pasión y tiempo para el beneficio común, antes se podrá desarrollar ese lado “changemaker” y empezar a generar cambios positivos”, nos indican desde Ashoka.


Desde la Fundació Catalunya La Pedrera consideran que “los voluntarios constituyen un modelo y referente de colaboración y de contribución a la comunidad, para niños y adolescentes. Ellos saben que dedican parte de su tiempo y aportan su experiencia para ayudarles en las tareas escolares. Lo valoran y lo agradecen. Y para todos es un ejemplo. Al igual como nosotros les pedimos que colaboren entre compañeros”, indica Teresa Hernández Morlans, Responsable del Programa de Acompañamiento Educativo de la organización.


Si estas habilidades las fomentamos con ejercicios prácticos, divertidos y cercanos a la realidad que viven los niños y adolescentes, el resultado tendrá un impacto que, en parte, podrá marcar su futuro. Y es que, a todos de adolescentes nos hubiera servido de mucha ayuda esta valiosa orientación.


Las entidades sociales que se dedican a la educación trabajan día a día para diversificar los programas a implementar. En Ashoka, por ejemplo, ponen el foco en las Escuelas Changemaker. Son centros educativos que han entendido esta nueva necesidad educativa y han transformado sus procesos para conseguirlo. “Sirven de modelo de inspiración para que otros centros educativos busquen su propia evolución”, indica Simón Menéndez de Ashoka.


En la Fundació Catalunya La Pedrera tienen diferentes programas educativos: “Acompañamos a niños y adolescentes en la realización de las tareas escolares y en su desarrollo integral. Al mismo tiempo que adquieren estrategias de estudio y de aprendizaje, promovemos su crecimiento emocional y creativo a través de actividades y dinámicas que estimulan su curiosidad innata, la experimentación, la expresión de emociones, el hacerse buenas preguntas y la resolución de problemas, su integración y participación en un grupo de iguales, el trabajo colaborativo… Habilidades y competencias que desarrollan su autonomía y que los preparan para su futuro como adultos”, nos explica Teresa Hernández.


Sin duda, desde el mundo adulto tenemos muchos deberes pendientes para que los más pequeños crezcan en el sentido más amplio de la palabra, y con iniciativas sociales como estas sumaremos esfuerzos.


Y tú, ¿qué le enseñarías a tu YO del instituto?


Enséñaselo a alguno de los niños y los jóvenes de los siguientes proyectos:  



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