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Otra forma de medir el impacto del voluntariado

14/01/2013

foto de Flickr - Horia Varlan

La publicación "Empresas globales y el trabajo voluntario en el mundo", del Global Corporate Volunteer Council, entre otras cosas también habla de medición y evaluación de los programas de voluntariado corporativo


Ya hemos publicado dos entradas en este blog (aquí y aquí) tomando como base la publicación Empresas globales y el trabajo voluntario en el mundoeditada por el GCVC.


Hoy publicamos el tercer y último post de esta serie, que se centrará en la medición y evaluación del Voluntariado Corporativo. ¿Por qué? Porque se preguntó a las 48 multinacionales participantes en el estudio qué deseaban obtener del mismo, y éstas respondieron: “aprendizaje sobre medición y evaluación”.


Para empezar, cuando hablamos de medición y evaluación, estamos hablando de cuatro áreas principales: información sobre lo que se está haciendo, evaluación del desarrollo del programa, medición de resultados y estudio del impacto. Los autores de la publicación reconocen que “infelizmente” solo se han podido encontrar algunos ejemplos en los que es posible aprender algo en estas cuatro áreas: la mayor parte de lo descrito como medición y evaluación era limitado, inconsistente y rutinario.


¿Por qué? Las empresas no están haciendo unos procesos de evaluación adecuados por varios motivos: sus expectativas son poco rigurosas en cuanto a la gestión de este tipo de programas, la dificultad de obtener datos consistentes, la indefinición en las metas fijadas de antemano, la complejidad de medir el impacto... Es cierto que estas pegas existen y no se pueden obviar, pero también se pueden abordar y solucionar, y ya hemos publicado varios posts al respecto proponiendo ejemplos de cómo algunas empresas las están solucionando.


Los autores de la publicación piensan lo mismo, y también se recogen algunos ejemplos inspiradores de medición y evaluación. En particular, queremos destacar el planteamiento de TATA con respecto al impacto de sus programas sociales.


El grupo indio reconoce que en los negocios son importantes los ciclos trimestrales o anuales, mientras que el impacto del voluntariado corporativo se sitúa en términos de bienestar y valor humano a largo plazo. ¿Cómo lo soluciona? Proponiendo una visión donde el estudio del impacto es menos importante en la evaluación de las iniciativas voluntarias. Sugieren cinco áreas en las que la evaluación del impacto sí es crucial:



  • ¿Está creando una cultura de innovación?

  • ¿Es una innovación buena para el bienestar de las personas?

  • ¿Es una innovación que trae cambios transformadores en los valores sociales?

  • ¿Está desarrollando las pasiones, los talentos y las habilidades de las personas?

  • ¿Está fortaleciendo la reputación de la empresa?


Gran parte de la evaluación de TATA utiliza la metodología del estudio de caso, con un modelo de informe de proyectos de desarrollo social. TATA sí recoge datos sobre el histórico de sus acciones, descripciones de las actividades, resultados... pero, lo más importante, la evaluación es una estructura para la reflexión y el análisis, un medio de compartir lo que se aprende y qué es lo que en el proyecto estimula a todos a llevarlo a cabo. Se resume en dos cuestiones: ¿Qué es lo que, al fin y al cabo, ha cambiado en la gente? ¿Y en ti?.


Este modelo tiene sus limitaciones, y puede no ser compartido por quienes gestionan este tipo de programas, pero muestra que TATA ha abordado internamente la reflexión sobre cómo evaluar sus programas de VC. No se han paralizado por las barreras antes expuestas, sino que han intentado superarlas con un modelo de evaluación que se ajusta a sus necesidades y características.


En las próximas semanas publicaremos nuevos posts sobre este tema: cómo crear un modelo de recogida de datos, el ejemplo de uno de los programas de Pfizer... Si quieres compartir tu opinión o información sobre este tema, ¡estaremos encantados de oirte!

Fundación Hazloposible | secciones: Voluntariado y empresa