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Necesitamos dar un paso más

16/03/2011

Foto de Flickr - de Palm z

Os dejamos unas líneas tras asistir a los Premios Novartis-Forética de voluntariado corporativo, participar en el desayuno sobre VC al desarrollo de Codespa y acudir al Tour Europeo del Voluntariado


Hace unos días, se celebró una jornada dedicada al voluntariado corporativo en el Tour Europeo del Voluntariado. En el World Café organizado ese día, participamos representantes de dieciséis empresas y doce entidades sociales, con diferentes opiniones y experiencias en voluntariado corporativo.


En la última mesa donde participé, salieron dos de las frases que llevo oyendo los cuatro años que llevo trabajando en este campo:


 “Las ONG no sabemos a qué empresas dirigirnos o con qué personas contactar cuando tenemos un proyecto para que participen profesionales” y “Cuando las empresas queremos organizar una actividad de voluntariado no sabemos con qué ONG hacerlo”.


Estas frases no van a servir de excusa para promocionar nuestro servicio Colabora Empresas-ONG, aunque no está de más recordar que lo lanzamos con la intención de cubrir este desconocimiento mutuo.


Pero sí nos van a servir para reflexionar sobre si el voluntariado corporativo está siguiendo en una buena línea. Todas las impresiones compartidas en estos días coinciden en que el voluntariado corporativo está en boga, que cada vez hay más empresas participando, que empieza a ser una parte fundamental de la RSC… ¿Es posible este avance sin que se encuentren las empresas y las ONG? ¿Puede ser que las ONG nos hayamos incorporado a este movimiento con recelo a las empresas? ¿O que las empresas demanden como voluntariado acciones que no lo son?


A veces, creo que esta falta de entendimiento se genera porque el acercamiento entre empresas y ONG se centra en las actividades. Normalmente las dos partes hablan, debaten y se ponen de acuerdo en sus planteamientos en cuanto al número de participantes, detalle de las actividades, el dinero, otros apoyos… Cada parte se acerca a la reunión pensando en sus necesidades y objetivos, pero sin conocer en profundidad los de la otra parte.


Si ambas partes quieren trabajan realmente en resolver una necesidad social, y hay un compromiso compartido, los detalles sobre las cuestiones prácticas, o de “segundo nivel”, se solventarán con mayor facilidad, y lo importante no será cómo resulta la actividad en la apariencia, sino si se han alcanzado los objetivos sociales previstos.


Conocimiento mutuo, empatía y flexibilidad son componentes claves en la relación entre empresas y ONG. El último artículo de Michael Porter, gurú de la gestión empresarial, Creando valor compartido, pone énfasis en la tarea de detectar e identificar las necesidades sociales. Para las ONG es algo cosustancial a su misión, y las empresas también pueden obtener ventajas competitivas si entienden mejor cuáles son las necesidades sociales del contexto donde operan.


 

Fundación Hazloposible | secciones: Voluntariado y empresa